jueves, 21 de agosto de 2008

Entrevista a Diego Abad: A la felicidad por la electrónica

Diego Abad (Salamanca, 1973) es el creador de la así llamada Trilogía Bakala (Mi novio es bakala, Ruta Destroy! y Mi camello me engaña, aún en fase de teaser). Pero anteriormente ya había dirigido títulos tan populares como In Pain, Señor Honda (aka The Day I Stopped Living) y ¡Hóstiame! (aka Hurt me). Mientras se decide a concluir la Trilogía, última un nuevo corto, realiza documentales y pergeña vídeoclips para grupos como Clovis, Líneas Albiés y Rajoy Division.
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Tengo entendido que abandonaste tus estudios de ingeniero industrial y te marchaste a EEUU a estudiar cine. ¿Cómo fue eso? ¿Las películas siempre fueron importantes para ti? ¿Habías dirigido ya algún cortometraje?

Durante el instituto, no sé por qué razón, decidí estudiar ingeniería industrial. No me preguntes por qué, pero así fue. Al llegar a COU, en ciencias puras con Física y Química, me di cuenta de que aquello no era para mí. Mi carrera como realizador comenzó el día en que leí un folleto de una universidad americana y descubrí que en USA se podía estudiar cine. Me pareció una buena salida. No le había hecho demasiado caso al cine, aunque había visto bastante. Intenté rodar un corto que se llamaba PsychoVernel con la cámara de un amigo, pero sus padres se la quitaron al descubrir a nuestro amigo travestido y lleno de sangre de tomate. Rodábamos del tirón, editando en cámara. Nunca lo acabamos. En el colegio, en clase de inglés, también hice algunos cortos amateurs, que fueron prohibidos, ya que bebíamos cerveza dentro del colegio (pero era por amor al arte). También escribí, con 14 años, una obra de teatro, Los suicidas, que se representó en el teatro Infanta Isabel, con Jacobo Martos de protagonista. Nunca me gustó escribir, pero mal no se me daba. Lo del cine fue por azar, pero no me arrepiento. Me encanta.

¿Qué fue lo más positivo de aquellos años en la Universidad de Nueva York? ¿Cómo era el ambiente que se vivía allí?

Mis años en Nueva York fueron tremendos. Cuando estaba allí no me daba cuenta, pero ahora, analizándolo, flipo. La Universidad estaba muy bien y tenían mucho equipo. Pero sin duda lo mejor de la experiencia fue NY en sí. Viví la explosión del gansta rap (costa este), el fenómeno Club Kid (retratado en Kids [que se rodó al lado de mi universidad] y Cuernos de espuma, del fallecido Manuel Toledano [con el que compartí algunas clases]). Trabajé con Spike Lee, Blondie, Claire Danes y un jovencísimo Jude Law. Me crucé con Lou Reed comprando galletas, con Joey Ramone, con Johnny Ramone. Llevé paellas en taxi con la hermana de Colate. Conocí al cerebro de Kukuxumusu antes de su explosión. Le pillaba drogas al asesino que inspiró Party Monster (con Macaulay Culkin). En resumen, Nueva York cambió mi vida. Me hizo un hombre. Y me lo pasé como un enano, claro.

Hablemos de tus cortos. No he visto In Pain. ¿Se trataba del proyecto de fin de carrera? ¿Cómo fue tu primera experiencia como director?

In Pain fue mi primer corto serio. Lo rodé en una clase llamada Experimental Workshop, que impartía un profesor supercolgado del cine independiente. Nos descubrió cosas interesantísimas. Un corto llamado Elephant, rodado en NY en los setenta; Arnulf Reiner, un corto minimalista que provoca ataques de ansiedad. Nos trajo a clase a Nick Zedd, eminencia del underground neoyorkino; en fin, una pasada. El corto se rodó en 16 mm, en una casa de la calle 11 entre la tercera y la cuarta avenida, en frente del Webster Hall (discotecón). Y en un bar de la calle Houston que se llamaba Den of Thieves y que creo que todavía existe. Fue un desastre. Las secuencias de la casa quedaron muy feas. Salía yo disfrazado de Jesucristo y lo hacía fatal. La maquilladora era una drag queen puertorriqueña que no comía pizza. El malo era Mr. Marketing, interpretado por Jeff Holsman, ex marine y gran actor. Lo monté a mano en una Steenbeck de seis platos. Tenía musica de Hiperkorë, mi exgrupo. Una canción que se llamaba You´re my dealer. Lo “estrené” en la facultad de Ingenieros de Caminos en la Complu. Visto hoy me parece lamentable, pero aprendí mucho.

¿Puedes hablarnos de ¡Hóstiame! (aka Hurt me)?

Este sí que fue mi proyecto de fin de carrera. Tenía algo más de idea. La dirección artística está muy bien, es de Reiko Fuseya, escenógrafa de Yale. También aparece Mr. Marketing. El casting incluía a un karateka, un motero analfabeto y una chavala que ahora canta en Broadway. La foto del corto es horrible, ya que mi directora de foto era una pija incompetente de Long Island. El corto duraba demasiado, pero me curtió bastante. Sabía que algo fallaba, pero aún no sabía lo que era. La monté también en una Steenbeck y el sonido lo hice yo. Así suena de mal. Aprendí bastante también.

Señor Honda (aka The Day I Stopped Living, codirigido con Hiro Kay) es tu corto que prefiero. ¿Cuándo lo filmaste? ¿Qué querías contar exactamente?

Hiro Kay era mi compañero de piso y de clase. Mi colega. Fue él el que me descubrió el Súper 8 y aún conservo una cámara que me regaló. Sr. Honda surgió cuando me fui de New york. Pensamos en hacer un corto experimental al estilo de Un perro andaluz. Cada uno pensaba una imagen y la rodaba. Se rodó entre Lavapiés, Majadahonda y New Jersey. Vuelve a aparecer el personaje de Mr. Marketing. La parte de New Jersey la rodamos en una fábrica abandonada que ahora es un centro comercial. Las partes de stop motion están inspiradas en Tetsuo, Iron Man, de Shinya Tsukamoto. No queríamos contar nada en concreto. Pensamos los planos y luego los unimos.

¿Quién es Hiro Kay? ¿En qué consistió vuestro método de colaboración? ¿Teníais todo el corto en la cabeza (con los continuos saltos en el tiempo, el fragmento del “Episode IV: Splitting of the Beast”) o le disteis una estructura en el montaje? Visto hoy, casi parece un antecedente paródico de Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003-2004)...

Creo que en la anterior pregunta he contestado. Me hace gracia que digas lo de Kill Bill. Es la única peli de Tarantino que no me mola. La vi en japón visitando, precisamente, a Hiro Kay.

¿Qué era, o es, el cine joven?

El cine joven era nada más que un grupo de amigos haciendo cortos descerebrados. Manuel Romo, Pedro Temboury, Jorge Riera... Entroncaba de alguna manera con el cine teenager, pero más de aquí. Supongo que sigue siendo, en el caso de España, el cine que se resiste a parecer una ficción televisiva. Para mí [Rec] es cine joven. De hecho, los directores son de mi generación.

Santiago Lorenzo ha tardado diez años en hacer su segunda película, el último film de Álex de la Iglesia es Los crímenes de Oxford (2008)..., ¿en qué estado se encuentra el cine joven?

Ya decía de Álex de la Iglesia en el 2001 que era el nuevo Garci. Viniendo a decir que él era ahora el mainstream. Santiago Lorenzo no sé si hizo cine joven. Hizo y hace Cine, con mayúsculas. Lo considero uno de los grandes directores de este país. Tiene algo que contar, a diferencia de casi todos los demás.

¿Cuál fue la génesis de la Trilogía Bakala?

Lo de la Trilogía se me ocurrió mientras me entrevistaban para La Luna durante el rodaje de Ruta Destroy! Había hecho Mi novio es bakala y estaba rodando otra de bakalas. Era lo más lógico. Además tenía el título perfecto para la tercera: Mi camello me engaña.


Hace unos meses comparaste el primer y último concierto de Subbuteo con “la efímera ilusión de tantos y tantos adolescentes que brota espontánea como una llama en sus cabecitas locas y pronto se apaga ante la perspectiva de un curro de cajera en el Ikea de Sanse a 495 €urazos brutos al mes más tickets restaurante”. ¿Hay algo de eso tras el Apocalipsis teenager de la Trilogía Bakala?

Creo que “pasar de todo” es el gran problema de la juventud de este país. Nos limitamos a nosotros mismos por el qué dirán en el bar o en la disco. Ese es el verdadero apocalipsis. No hacer algo porque no te digan que te lo estás tomando en serio. Un par de hostias es lo que necesita la gente. O una buena crisis como la que se nos está viniendo encima.

Mi novio es bakala (1999), la desopilante primera entrega, es muy distinta al resto del cine español de los años 90. En esa línea de ruptura con lo que se hacía por entonces, sólo me vienen a la cabeza los nombres de Pablo Berger, Alex de la Iglesia, Óscar Aibar y Santiago Lorenzo. ¿No resultó difícil obtener subvención para un corto como éste?

Con Pablo Berger coincidí en NY. Era superfan de su corto Mamá. Soy ultrafan de las primeras pelis de Álex de la Iglesia. Superfan. El día de la bestia es una obra maestra. Con Óscar coincidí de jurado en La Boca del Lobo. Soy superfan de Platillos volantes. Y Santiago Lorenzo es mi amigo. Su obra está forjada en acero. Es impecable. Incluyendo un corto que hizo para la junta de Castilla y León o así que se titula Los colores del Duero. Heavy Metal.

Mi novio es bakala se hizo porque en el concurso de proyectos de Medina del Campo estaba (Carlos) Pérez Merinero (al que no conozco). Merinero dijo que Mi novio es bakala era el proyecto ganador, ante el asombro y la duda del resto del jurado y los propios organizadores del festival. Pero Merinero estaba en la comisión de subvenciones del ICAA, y su palabra era ley. Me dieron el premio en Medina, al que estuve a punto de renunciar por un cruce de cables, y luego en el Ministerio. Le debo mi carrera al Sr. Merinero. Es así.

¿Cómo resultó el rodaje?

El rodaje fue infernal. Me prestaron una casa vacía que tardamos dos meses en decorar. A mitad del rodaje se llevaron la cámara, que era prestada, y tuvimos que parar dos meses. Lo acabé de milagro. De hecho tenía que ser estrenado en la gala de inauguración del festival de Medina. Recogí la copia en el laboratorio el día del estreno. Tal cual salió del horno se estreno. Cuando se lo conté a los organizadores casi les da un infarto.

¿Cristina Plazas es el rostro perfecto para tu cine?

Cristina fue el rostro perfecto tanto en Ruta como en Bakala. Era una gran actriz. Muy tímida, pero con mucho talento. Ahora canta en el grupo Clovis y ha abandonado la interpretación.

¿Por qué te planteaste Ruta Destroy! (2002) como un musical, como la primera ópera bakala de la historia del cine?

Poco tiempo después de estrenar Bakala, conocí a Don Julio y los Chocolas. De hecho tocaron por primera vez en Madrid en un pase del corto que hicimos en la Sirocco. Nada más conocerlos supe que quería llevar su música a la gran pantalla. Además, a Hiro Kay le encantaba El gran calavera, un musical de Buñuel, absurdo como Ruta.

El corto es más efectivo y, sobre todo, más divertido y original que intentos autóctonos similares, como El otro lado de la cama (Emilio Martínez Lázaro, 2002), de ese mismo año.

Creo que El otro lado... tiene un gran guión lastrado por números musicales. Ruta tiene grandes números musicales lastrados por el guión.

¿Cómo organizaste la sorprendente banda sonora?

Las canciones existían en versión maketa/casiotone. Con un sonido horrible. Mi músico Pablo Líneas (Albiés) y el Pharma las remezclaron y musicaron para que quedasen potentes. Además, hicieron Roca, la canción de los créditos, que es un auténtico pepinazo. El resultado no gustó a Los Chocolas. Aunque con los años se han alegrado de haber hecho el corto. Fue un triunfo conseguir rodarlo. Me costó Dios y ayuda y la pasta que puso mi productora. A nivel comercial fue un desastre (como los demás) y no recuperamos la pasta. Pero lo que importa es que está hecho.

No he logrado ver el esperado capítulo final, Mi camello me engaña. ¿Llegaste a filmarlo?

Mi camello me engaña lleva escrito varios años. Tengo cámara, equipo de edición. Sólo me faltan los actores. Necesito un chico castigado por la vida, que será el protagonista y una buena jefa de producción. En cuanto consiga estas dos cosas lo ruedo. Llevo 7 años sin hacer un corto “serio”. Si alguien está interesado, que me llame. Que ya es hora de cerrar la trilogía.

Tanto en Mi novio es bakala como en Ruta Destroy! hay colaboraciones de los Artimaña (Chema de la Peña, Óscar de Julián, Gabriel Velázquez), Santiago Lorenzo, Jorge Iglesias, Manuel Romo, Marta Larralde... ¿Con qué cineastas (foráneos o patrios, vivos o muertos) te identificas?

Mi máximo maestro y a la persona que realmente admiro es a Luis Buñuel. Él lo hizo todo. Todo lo que me interesa está en su cine. Es un monstruo eterno. El sí que tenía algo que contar. ¡Y cómo lo contaba!

¿Qué puedes contarnos de Igual caen dos (el atardecer del Pezuñas) (Alejandro Calvo-Sotelo, 1997)?

Yo estaba trabajando de becario en el rodaje de Mátame mucho, ignota peli de (José) Ángel Bohollo. Álex era el ayudante de dirección. El último finde de rodaje hicimos el corto. Yo salía haciendo de catatónico. Cristina Plaza estaba también por allí.

¿Qué sucedió exactamente con Manolín Goes to Tokio, aquel proyecto de película con Chimo Bayo? ¿De qué trataba? ¿Esperas poder hacerlo algún día?

Manolín era la historia de un colgado que sale de marcha por Valencia. Se pilla el pedo y cuando despierta, está en Tokio. Movimos el guión por varias productoras que no mencionaré. Estuvo a punto de hacerse. Llegamos a tener la pasta y todo. Creo que el proyecto ha muerto. Pero Chimo es ya colega. Aunque el plan era hacerla antes de su comeback. Ahora ya está otra vez en el candelero, que era donde queríamos volver a llevarle. Lo que estoy dando vueltas es a la idea de ir a rodar un falso documental a Tokio. Si se me ocurre algo bueno igual voy y lo hago.

Tu corto Sangre guapa (aka Pretty Blood) no puede ser más underground: una localización, estructura de trailer, grabado en vídeo, con saltos de eje, acción petarda y gore de bote... Es una broma ultrafreak, más bien una especie de chiste; debería haber sido incluido en Grindhouse o en una antología de Subterfuge. ¿Cómo nació la idea?

La idea fue reírme del gore. En ese momento era todo gore. Los cortos estaban llenos de sangre y vísceras y nada más. La sangre tapaba la falta de ideas. Se me ocurrió hacerlo en plan trailer y tipo corto amateur. Lo rodé en la okupa de Las Rozas en enero y estuve a punto de morir congelado.

Háblanos de tu trabajo en Tracks de Vía Digital. ¿En qué consistía el programa? ¿Has hecho más televisión?

Tracks era “un programa de tendencias”. Sacaba lo que me gustaba. Los grupos, los cortos, los freaks. Tengo un increíble archivo de la movida de Madrid y España circa.2000..., ¡es la hostia! Incluso la primera actuación de los Chocolas en Madrid, o cuando el director de Público tocaba el teclado en un grupo moderno. Si alguien me puede pasar dvcpro a mini dv, le regalo una copia. Por pedir que no quede.

También has realizado vídeoclips para grupos. Es el caso de Clovis, el proyecto musical de Cristina Plazas y Fino Onoyarte, exbajista de Los Enemigos que ya había hecho un pequeño papel en Ruta Destroy! ¿Cómo te planteaste los vídeos de los temas 1975 y Mundo?

Me lo planteé con poca pasta. Quiero mucho a Fino y Cristina y están hechos con el corazón. Poca pasta, mucha pospo.

De todos modos, creo que personalmente prefieres un sonido menos pop, más cargado de electricidad, sudoroso y underground. ¿Con qué bandas de este estilo has trabajado?

He hecho todos los vídeos de Líneas Albiés, ese supergrupo que ahora está en Subterfuge. He dirigido clips de Ginferno, Subbuteo, Despistaos, Meteosat, Insanity Wave o El Tío Calambres. Ahora acabo de hacer una colaboración con Kukuxumusu y dos videos sanfermineros: uno de Líneas y otro de Rajoy Division (los exChocolas).




El talk show español de Super Ghost (www.youtube.com/diegoabad) es muy demente y surrealista, sus video-entrevistas son a la vez piezas de creación (en las que no faltan las referencias a Mazinger Z, Star Trek, etc., características del universo personal de tus cortos) y periodismo de espíritu festivo, un desvarío contracultural. ¿Cómo surgió este proyecto?

Space Ghost es una serie de Adult Swim, que se emitio en USA desde el 97. Nosotros, dirigidos por el puto crío Jorge Riera, hicimos la adaptación en español y con personajes de aquí. Fue muy divertido, pero un infierno de montaje. Al final me fui. Pero la serie sigue en TNT.


Actualmente trabajas también como periodista y blogger. Para quienes todavía no lo conozcan, ¿podrías decirnos qué es [Credibilidad de Calle]?

[Credibilidad de calle] es mi blog para Club Canalla, la comunidad cibernética de Primera Línea (mi revista) y Grupo Z. En el blog se pueden encontrar sexo, drogas y zapas guapas. Es mi primer blog y me mola hacerlo. Me lo paso muy bien. No lo lee ni cristo, pero bueno. Meteos en
www.clubcanalla.com y pinchad en Blogs. Luego en diegoabad [Credibilidad de calle] bis. Y leedlo, que está muy bien.

¿Has escrito para otros medios (prensa, oficiosa o alternativa, radio...)?

He colaborado con La Vanguardia, El Mundo, El País, Citizen K, Loka... Pero mi casa es el Primera Línea, que me acogió en su seno. Gracias, Guillermo. Ahora tengo una columna que se llama Vidas ejemplares, todos los meses en PL.

¿Cuáles son tus próximos proyectos audiovisuales?

Sigo dirigiendo vídeoclips, realizando documentales (como El Círculo, sobre el tráfico de niños en Camboya), currando para Kukuxumusu.tv y demás movidas para internet. Y acabo de rodar un mini corto con Mikel Urmeneta que aún no tiene título. Lo estamos montando. Es corto, pero intenso. Y de mal rollo. Y pensando algo para hacer en Japón. Algo a lo que no renuncio. Y animándome para cerrar esa Trilogía Bakala que ya merece morir. Si alguien se anima que me dé un toque. Busco sangre nueva. Salud.

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